Sobre las actividades prácticas propuestas durante el periodo de aislamiento social, preventivo y obligatorio

Introducción.

La práctica propuesta consiste en trabajar cuatro lecturas correspondientes a cuatro capítulos de la segunda parte del texto “Aprender Arquitectura. Un manual de supervivencia”, de Alberto Saldarriaga Roa. Estas lecturas serán semanalmente y serán indicadas por la cátedra.

Tal cómo se ha explicado en el texto de la primera clase “2020: un ciclo extraordinario”, el trabajo sobre estas lecturas intenta introducirnos al problema del aprendizaje de la arquitectura y abordar cuatro saberes básicos que son una parte de la teoría de nuestra asignatura:  saber proyectar, saber representar, saber construir y saber pensar

Todo trabajo con la “textualidad” como soporte requiere de procesos cognitivos que suceden al interior del estudiante y que no sólo suponen, como única acción, leer sino también interpretar el mensaje que el texto presenta.

Ahora bien, estas lecturas proponen nuevos contenidos, y exigen de nosotros, para acceder a ellos, una serie de procesos mentales. Estos procesos mentales suceden porque confrontamos conocimientos previos con nuevos. Esta confrontación de conocimientos, mediante la lectura, se experimentan a partir de tres acciones cognitivas:

  • la lecto-comprensión,
  • la interpretación mediante la investigación del contexto del texto para poder significar el mensaje de la lectura
  • y la reflexión, ésta última tiene un valor especial en el cursado de nuestra asignatura.

En síntesis: la práctica trata acerca de leer e interpretar textos, trabajando el contexto del mismo para comprender y significar aquellas ideas que resultan novedosas, o descubrir nuevos significados vinculados a la disciplina arquitectónica, para finalmente lograr construir una reflexión con sentido propio.

Representaciones mentales: entre los conocimientos previos y el nuevo conocimiento.

Cuando enfrentamos un proceso de aprendizaje, tal como cursar una materia por primera vez en el marco del ingreso a una carrera universitaria, los conocimientos previos que posee el estudiante (comúnmente no conscientes ni valorados) son reestructurados y reordenados por los nuevos conocimientos. Así pues, a lo largo de este proceso, sucede el aprendizaje.

Todos experimentamos un conocimiento del mundo que nos rodea. Ese conocimiento no sólo es de naturaleza erudita (es decir, cuando es producido por un campo de conocimiento específico, en nuestro caso el campo de la arquitectura), sino que también puede ser conocimiento vulgar. Este conocimiento del mundo está constituido por creencias populares, por la escolarización, por el pensamiento mítico o poético. Puede ser también conocimiento producto de la propia experiencia, pero, sobre todo y en estos tiempos, conocimiento generado de los medios masivos de comunicación. Este conjunto de conocimientos nos permite explicar el mundo que nos rodea. La psicología cognitiva o social, según sea el caso, los denomina “representaciones mentales”.

Cabe preguntarnos ¿Qué sucede cuando mis representaciones mentales se confrontan con conocimientos nuevos? ¿Cómo logro aprender algo nuevo?

En nuestra área de estudio (Teoría, Historia y Crítica Arquitectónica) utilizamos primordialmente textos académicos. Aprender de la textualidad requiere no sólo interpretar el mensaje, sino reflexionar sobre él.

Aprender a reflexionar

Anteriormente nos preguntábamos cómo aprendemos algo nuevo, claramente no hay una sola respuesta a esta pregunta, pero en líneas generales, construir nuevo conocimiento a partir de la textualidad, implica contrastar y considerar las ideas o temas propuestos en un texto, tomando en cuenta la propia experiencia. Construir nuevas representaciones mentales o simplemente ampliarlas, implica aprender a preguntarse, en qué medida las ideas nuevas me aportan a nuevas experiencias u orientar mis acciones de un nuevo modo.

Reflexionar, es un ejercicio mental que permite advertir y/o modificar mi propia representación mental acerca de un tema o contenido concreto, me permite a su vez argumentarlo y otorgarle valor. Veamos en un ejemplo de la vida cotidiana: cuando ante la primera experiencia de sentirnos enamorados nos urge preguntarnos ¿qué es el amor o qué es estar enamorado?, reconocemos de antemano, de nuestros amigos, de nuestra familia y los medios masivos de comunicación, un conocimiento vulgar de qué es, cómo se siente, o qué sucede. Este conocimiento ahora pierde significadopara nosotros, y lo que nos sucede pone en duda lo conocido. Bien, ante este desafío, nuestras representaciones mentales acerca del amor, están a punto de ser confrontadas, re-estructuradas y re-ordenadas.

Por último y para precisar, podemos decir que esa modificación de nuestras representaciones mentales, se corresponden con aprender, siempre y cuando me pregunte o reflexione acerca de cómo se modificaron y en qué medida colaboran en ver el mundo de una forma diferente, vale decir, con un nuevo significado.

Esta experiencia de adquirir la práctica de preguntarnos cómo, por qué y para qué, no es habitual en nuestra cotidianeidad y lo más absurdo, es que la escuela, no siempre o muy escasamente nos ha ayudado a preguntarnos por el valor de los problemas o temas que nos rodean. Aprender a problematizar, vale decir, preguntarnos por las cosas y reflexionar, es lo que nos proponemos estimular en estos ejercicios iniciales, ya que son la base para construir un posicionarnos ante el proceso proyectual, la arquitectura y su relación con el mundo que nos rodea.

5 comentarios

hola, no entiend la actividad referida al contexto del texto, si pueden explicarla mas profundamente se lo agradeceria. Gracias

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